Editorial

Editorial Revista Labtec
“… la afirmación y potenciación de la vida en un caso determinado, constituye simultáneamente el debilitamiento de la vida respecto de otro caso.”
Thayer (2010)

En el laboratorio, LabTec, estamos intentando generar un espacio para la ruptura del algunos lugares comunes desde donde suele enunciarse lo tecnológico, con la intención de propiciar la elaboración de prototipos para pensar el trabajo colectivo, el trabajo, el estar juntos, el hacer juntos, el decir juntos, el pensarnos juntos, el narrar juntos... Uno de los descubrimientos ha sido que son muy pocos los espacios destinados para pensar juntos, para discutir desde la alteridad; los formatos con los que hablamos son regularmente expositivos y están destinados a su comprensión; la comprensión se evalúa desde el marco desde donde se habla y finca el acuerdo, llevan a asir la vida como ha sido nombrada en la crítica, en el marco de esa crítica. Quien dice es el dueño de lo dicho y es una práctica recurrente reclamar la autoría.

En este proceso, aún aparecemos en algunos discursos como el espacio que da cabida, el que abre las puertas; un lugar con paredes, sillas, mesas y un proyector. La tarea para convertirnos en un grupo de personas discutiendo, pensando, trabajando en conjunto; para ser un grupo que se renova cada vez, que puede franquear la frontera entre nosotros y el ustedes aún es extensa y queremos seguir trabajando al respecto, que sea una tarea sin puerto. Queremos fungir como un espacio para la invención, como espacio para la escucha y el desacuerdo, para el proceso de desarticular y reinventar, para reivindicar otras formas de vida, otros modos de vida. Así, Tecnologías de la vida, como el segundo número de Revista LabTec. Ensayos sobre indisciplina tecnológica, propone la estrategia de nombrar aquello que Hanna Arendt pensara como vita activa (labor, trabajo y acción) como Tecnologías de la Vida, y digo que es estratégico porque esta decisión tiene como finalidad evitar la subsunción de la conversación y el pensamiento a los términos del neoliberalismo. Hay un entusiasmo por trascender las formas habituales de nombrar, y que la conversación sea una mediación que, en un sentido simondoniano, afecte a los otros cuerpos, y que desde lo colectivo podamos nombrar de otra forma, que la economía no sea vista en términos de interés, de finalidad, de ganancia, de administración capitalista de lo vivo, de la vida. Donde no premie la ganancia sino la invención.

En palabras de Ana María Martínez de la Escalera, lo tecnológico es un modo de hacer; en este sentido, no hablamos de una tecnología, sino de tecnologías en plural. Willy Thayer, por su parte, elabora una concienzuda y clara propuesta sobre la vida y su estrecha relación con la crítica, y para nosotros el acercamiento crítico a la tecnología es un camino necesario para repensar y modificar nuestra relación con las máquinas, los objetos tecnológicos, los aparatos, para alejarnos de una idea de camino irreversible de la digitalización de la vida, de las poco reflexionadas nociones de Inteligencia Artificial y sus efectos en lo colectivo; de esa inteligencia. Que la falla humana deje de ser error para pensarla como huella, como una fisura hacia otras tecnologías de la vida.

“Considerar la virtualidad de la vida, más bien, como constelaciones de tecnologías en coexistencia, coexistencia irreductible a cualquiera de ellas” (Thayer, 2010) . Thayer arremete contra la noción aristotélica de la totalidad, la vida no es un conjunto que puede ser descrito, nombrado en su totalidad. Habla de tecnologías de la vida como una serie de formas, marcos que determinan a la vida, pero que sin embargo no la atrapan por completo. La vida se decanta de estos marcos, dice Thayer. Detrás de la vida asoman regímenes de la vida, pero aún cuando puedan pretender el imperio de una tecnología de la vida, hay muchos otros que se le escapan… la vida sólo se pude alcanzar cuando ya se ha ido, al quedarse como régimen de vida y no como vida.” En este sentido, esta edición de Revista LabTec. Ensayos sobre indisciplina tecnológica propone pensar a la economía, la alimentación, la salud, la relación con el cuerpo y con los otros como formas de acercarse a la vida, de ponerla en práctica, de relacionarnos y dialogar con ella. ¿Cómo pensamos un sistema de salud o un marcapasos, un algoritmo o un tianguis desde la alteridad de la vida? ¿Cómo pensamos en máquinas que no reivindiquen el valor de unas vidas sobre otras, de un buen vivir sobre otro? ¿Cómo pensamos a la crítica desde distintos sistemas de vida y no desde uno solo? ¿Cómo evitamos subordinar otras vidas y otra vida a nuestros marcos? ¿Cómo coexistimos con otras vidas? ¿Cómo pensamos el poder desde una vida que no se salva con la guerra o la apropiación de un saber? ¿Cómo hablamos de la vida sin imponer una epistemología sobre otras?

Difícilmente se avistó vida inmediata alguna –sin marco, desnuda, en pampa, en pelos, sin ley, sin voz, sin escritura, reducida al mero estado del animal aterido, como biología, sin que esa inmediatez no fuera resultado de mediaciones materiales. La de la economía, la del alfabeto, la metafísica, la pornografía blanca, por ejemplo sus taxonomías, sus gramáticas de corte y confección, clasificación, jerarquización, sus ferias y zoológicos, sus granjas, campos, parques, barrios, gestos,…
(Thayer, 2010).

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